Por Leandro Llona.
Un lugar,
gente, animales, peces y corales. Las cosas que van y vienen, la vida y la
realidad. Esperanzas y desilusiones. Sustancias y cristales.
¿Hasta dónde es
posible llegar impulsado por la esperanza, y no por la razón? ¿Qué es capaz de
hacer alguien para alcanzar lo pretendido? La pregunta es: ¿Vale todo?
Un pez en
una botella, una moneda en la arena, realidad y ficción. Palabras de un anciano
que reflexionan sobre lo vivido por alguien más. Pluralidad de acciones, y
obsesiones. ¿Cómo puede un simple deseo hacer rotar una peonza? ¿Qué la simple
contemplación de la posibilidad de concretar algo, lo hace posible?
La
naturaleza creó sus cosas, por y para algo. La noche oculta algunas y resalta
otras, el día las muestra a todas. Nosotros las vemos y admiramos. Todo tiene
un propósito y un porqué, todos tenemos un fin. ¿Puede alguien cambiar su
destino? ¿Puede un deseo sucumbir lo que la naturaleza ya creó?
Las
palabras de afuera afectan el adentro, si lo de adentro afecta lo de afuera, y
lo modifica, entonces todo es un circulo vicioso de coacciones. Yo muevo algo,
ese algo a otro algo, y ese algo a lo de más allá. Pienso, hago y modifico. Lo
que otro hace me modifica y condiciona al actuar, entonces actúo. Y como yo
otros, y otros.





